Dario Azzellini y Michael G. Kraft (eds.), The Class Strikes Back: Self-Organised Workers’ Struggles in the Twenty-First Century, Leiden: Brill, 2018, 321 pp. ISBN: 978-90-04-29146-1.
Editado por Dario Azzellini y Michael G. Kraft, The Class Strikes Back: Self-Organised Workers’ Struggles in the Twenty-First Century examina las nuevas luchas obreras y formas de autoorganización surgidas frente a las relaciones laborales transformadas por el capitalismo neoliberal. Publicado como el volumen 150 de la Historical Materialism Book Series, el libro se centra en formas democráticas e independientes de organización de los trabajadores que se desarrollan al margen de las estructuras sindicales tradicionales y burocráticas o en oposición a ellas.
Uno de los puntos de partida del libro es que la reorganización de la producción durante las últimas décadas, la expansión de formas de trabajo precarias y flexibles y la aparición de nuevas formas de marginación social y económica también han transformado las condiciones de organización de la clase trabajadora. Los estudios reunidos en el volumen abordan esta transformación no solo desde el marco de la negociación colectiva tradicional y la política sindical institucionalizada, sino también a través de prácticas como la organización desde las bases, la acción directa, los comités autónomos de trabajadores, el sindicalismo radical, las ocupaciones de los lugares de trabajo y la autogestión obrera. Una de las preguntas centrales de los editores es cómo, frente a las transformaciones de las relaciones laborales y de producción, los trabajadores desarrollan nuevas formas de organización, tácticas y estrategias capaces de modificar la correlación de fuerzas entre el trabajo y el capital.
Reuniendo experiencias del Norte Global y del Sur Global, el libro abarca una amplia geografía: desde las luchas obreras en India y los comités autónomos de los trabajadores de Marikana en Sudáfrica hasta las luchas de base en Grecia y las experiencias de control obrero en Venezuela; desde la lucha en la fábrica Republic Windows and Doors de Chicago hasta los casos de Egipto, Bosnia y Herzegovina y Colombia. La lucha en el Babylon Cinema de Alemania, el sindicalismo radical y la autogestión obrera en Indonesia, las luchas en el sector logístico italiano y la organización de trabajadores latinoamericanos de la limpieza en Londres se encuentran también entre las experiencias analizadas en el volumen.
El libro tiene asimismo una relevancia particular para Turquía. El capítulo de Demet Ş. Dinler, titulado “New Workers’ Struggles in Turkey since the 2000s: Possibilities and Limits”, analiza las posibilidades y los límites de las nuevas luchas obreras surgidas en Turquía desde la década de 2000. En este sentido, en lugar de presentar las luchas de diferentes países como ejemplos de un único modelo universal de organización, el volumen trata de comprender cada experiencia dentro de sus propias condiciones históricas y de las relaciones de fuerza específicas entre el trabajo y el capital.
La importancia de The Class Strikes Back para el control obrero y la autogestión reside en que sitúa estas prácticas dentro de un debate más amplio sobre la autoorganización de los trabajadores. Mientras que la recuperación de fábricas por parte de los trabajadores y la reanudación de la producción, el control obrero y la gestión democrática directa ocupan un lugar central en algunos capítulos, el libro también hace visibles los límites que estas prácticas encuentran en sus relaciones con el mercado capitalista y el Estado. Las experiencias de Venezuela e Indonesia, en particular, plantean la cuestión de si el control obrero queda limitado a asumir la gestión de la empresa o si puede contribuir a construir relaciones económicas democráticas más amplias entre productores, consumidores y comunidades locales.
Otro de los aspectos destacados por el volumen es la capacidad de los trabajadores para crear nuevas fuentes de poder dentro de sistemas de producción y distribución en transformación. En el caso de las luchas en el sector logístico italiano, los trabajadores migrantes y precarios identifican puntos estratégicos de estrangulamiento en las redes de distribución del capital y desarrollan acciones colectivas en torno a ellos, mostrando que el capitalismo contemporáneo puede generar no solo nuevos obstáculos para la organización obrera, sino también nuevas posibilidades de lucha. De este modo, la autoorganización de los trabajadores no se entiende simplemente como una alternativa a las instituciones sindicales existentes, sino como un proceso de elaboración de nuevas estrategias de lucha a partir de la comprensión de las transformaciones en la organización de la producción.
Desde esta perspectiva, The Class Strikes Back constituye una importante obra colectiva que sitúa el control obrero y la autogestión dentro del marco más amplio de la lucha de clases en el siglo XXI. Al mostrar que las experiencias desarrolladas en diferentes contextos geográficos no pueden reducirse a un único modelo organizativo, el libro pone de manifiesto cómo tendencias como la organización independiente de las estructuras sindicales burocratizadas, la democracia directa, la gestión colectiva de las propias luchas por parte de los trabajadores y el establecimiento de un control sobre la producción reaparecen bajo diferentes condiciones. Esta diversidad histórica y geográfica ofrece un terreno especialmente rico para pensar comparativamente tanto las posibilidades de la autoorganización obrera bajo el capitalismo neoliberal como los límites a los que se enfrenta.