Ricardo Toledo Neder y Flávio Chedid Henriques (eds.), Um horizonte de lutas para a autogestão: o trabalho organizado por plataforma digital, Marília/SP: Lutas Anticapital, 2024, 324 pp. ISBN: 978-65-85404-46-4.
Editado por Ricardo Toledo Neder y Flávio Chedid Henriques, Um horizonte de lutas para a autogestão es una obra colectiva que aborda el trabajo organizado a través de plataformas digitales a partir de la tensión entre las formas de precarización, control y explotación generadas por el capitalismo de plataformas y las alternativas basadas en la autogestión y la economía solidaria. Compuesto por trece artículos escritos por investigadores, activistas de movimientos sociales y trabajadores de plataformas digitales, el libro se centra especialmente en la experiencia brasileña, al tiempo que dialoga con los debates globales sobre el trabajo en plataformas.
El primer eje del libro se centra en cómo el capitalismo de plataformas reestructura las relaciones laborales. Se examinan el lugar de las plataformas digitales en el modo de producción capitalista, el control algorítmico y digital, la precarización del trabajo, las condiciones de salud y de trabajo de los trabajadores de plataformas, el papel del derecho laboral y de la regulación, así como las formas de lucha colectiva desarrolladas por los trabajadores. Las acciones de Breques dos Apps protagonizadas por trabajadores de aplicaciones en Brasil durante la pandemia y las iniciativas recientes para regular el trabajo en plataformas también forman parte de esta discusión.
El segundo eje va más allá de la crítica y plantea la cuestión de cómo pueden construirse alternativas autogestionadas y solidarias dentro de la economía de plataformas. Aunque el libro aborda en este contexto el cooperativismo de plataforma, no reduce la cuestión únicamente a la propiedad cooperativa. La idea de una “plataformización solidaria”, las relaciones entre el cooperativismo y la economía solidaria y las formas en que los colectivos de trabajadores pueden utilizar las tecnologías digitales sin reproducir la lógica organizativa de las grandes plataformas corporativas se encuentran entre las cuestiones centrales del libro.
Una dimensión importante de esta discusión es cómo se diseña la propia tecnología y quién la controla. A través de ejemplos como la experiencia de EITA, un colectivo tecnológico autogestionado que trabaja al servicio de los movimientos sociales, el desarrollo participativo de algoritmos de rutas que incorporan valores solidarios y la Unidad de Tecnología del Movimiento de los Trabajadores Sin Techo (MTST), se analiza la cooperación entre trabajadores dedicados al desarrollo de software y trabajadores de plataformas. De este modo, el libro plantea que una plataforma alternativa no solo requiere una estructura de propiedad diferente, sino también la democratización de los procesos de desarrollo tecnológico y del diseño algorítmico.
El libro también cuestiona la idea de que las plataformas autogestionadas deban “competir” con las plataformas capitalistas en las mismas condiciones. Frente al capital, los datos, la infraestructura tecnológica y el poder de mercado de las grandes empresas, propone que los colectivos de trabajadores no sean abandonados a su suerte, sino que se construyan relaciones más amplias de solidaridad entre cooperativas, movimientos sociales, sindicatos y políticas públicas. Por ello, la autogestión no se aborda únicamente como una cuestión relativa a la organización interna de cada empresa de plataforma, sino desde una perspectiva de transformación vinculada a la infraestructura institucional y social más amplia de la economía solidaria.
En este sentido, Um horizonte de lutas para a autogestão es una importante obra contemporánea que articula la crítica del capitalismo de plataformas con los debates sobre la autogestión obrera, el cooperativismo de plataforma, la economía solidaria y el desarrollo democrático de la tecnología. En lugar de considerar la tecnología digital como inherentemente emancipadora o inevitablemente capitalista, el libro analiza cómo la propiedad, el diseño y el uso de la tecnología pueden reorganizarse colectivamente. Así, la cuestión central no es únicamente si pueden crearse alternativas a las plataformas capitalistas, sino si la propia plataformización puede organizarse de otra manera bajo el control de los trabajadores y los colectivos sociales.