Communes and Workers’ Control in Venezuela

Dario Azzellini, Communes and Workers’ Control in Venezuela: Building 21st Century Socialism from Below, trad. Ned Sublette, Leiden/Boston: Brill, 2017, 315 pp. ISBN: 978-90-04-30011-8.

Communes and Workers’ Control in Venezuela, de Dario Azzellini, examina el proceso de transformación bolivariana en Venezuela desde la perspectiva de la autogestión comunal, el control obrero y la transformación social desde abajo. En el centro del libro se encuentra la relación entre las iniciativas de transformación impulsadas desde arriba a través de las instituciones estatales y las formas de organización desarrolladas desde abajo por trabajadores, comunidades y movimientos sociales. Azzellini conceptualiza esta relación como una «construcción de dos vías» (two-track construction): mientras que el Estado puede proporcionar espacios jurídicos y recursos materiales para las nuevas formas de organización que emergen desde abajo, también puede burocratizarlas, restringirlas u obstaculizarlas. La relación entre poder constituyente y poder constituido no es, por tanto, una relación de armonía, sino un proceso abierto en el que se entrelazan la cooperación, la tensión y el conflicto.

Una parte importante del estudio examina los consejos comunales y las comunas que se desarrollaron en Venezuela como nuevas formas de autogobierno local. Estas estructuras buscan desarrollar la participación directa, los procesos colectivos de toma de decisiones y la capacidad de las comunidades para gobernar sus propios espacios de vida en lugar de depender de instituciones representativas. A partir de aquí, Azzellini aborda el debate sobre el «Estado comunal» y la «economía comunal», sosteniendo que la transformación social puede concebirse no solo mediante la toma o la expansión del Estado existente, sino también mediante la asunción gradual de funciones estatales por parte del poder popular organizado desde abajo. Al mismo tiempo, identifica la posibilidad de que las comunas se conviertan en extensiones administrativas del Estado y se burocraticen como una de las contradicciones fundamentales del proceso.

Las secciones más importantes del libro desde la perspectiva del control obrero son aquellas que examinan las empresas recuperadas por sus trabajadores, las nacionalizaciones, los consejos de trabajadores y las experiencias de autogestión desarrolladas en las fábricas. Azzellini demuestra, en particular, que nacionalización y control obrero no son lo mismo: la transformación de la propiedad privada en propiedad estatal no implica por sí misma la desaparición de las relaciones de producción o de las jerarquías en el lugar de trabajo. En casos analizados en detalle, como Inveval y Alcasa, la lucha fundamental no consiste simplemente en que los trabajadores posean una participación en la propiedad o intervengan en la gestión, sino en asumir colectivamente el control del poder de decisión sobre la producción y la empresa. En Inveval, la transformación de la asamblea general de trabajadores en el máximo órgano de decisión, la obligación de que los voceros elegidos ejecuten las decisiones de la asamblea en lugar de decidir en su nombre y la posibilidad de revocarlos constituyen algunos de los ejemplos más claros de este enfoque.

Azzellini también subraya que la propiedad cooperativa no genera automáticamente autogestión obrera. Aunque en Venezuela se crearon decenas de miles de cooperativas con apoyo estatal, el insuficiente desarrollo de redes alternativas de producción y circulación, los problemas de financiación y las propias contradicciones internas de las cooperativas llevaron a una parte significativa de ellas a reintegrarse en las relaciones del mercado capitalista. Del mismo modo, los modelos de cogestión que se limitaron a convertir a los trabajadores en accionistas minoritarios no les transfirieron un verdadero poder de decisión. A partir de estas experiencias, el libro sitúa como cuestión central no tanto la forma de propiedad como quién controla la producción, mediante qué mecanismos de toma de decisiones y con qué objetivos sociales.

Una de las contribuciones distintivas del estudio es que no confina la autogestión obrera a los límites de la fábrica. Al vincular el control democrático de la producción mediante los consejos de trabajadores con el autogobierno social y territorial a través de las comunas, Azzellini sostiene que la producción no concierne únicamente a los trabajadores de una empresa, sino también a las comunidades que la rodean. En este contexto, el enfoque de la «propiedad social directa» destacado en el libro plantea que las empresas sean administradas por los trabajadores conjuntamente con las comunidades organizadas en consejos comunales y comunas. De este modo, el control obrero trasciende las empresas autogestionadas individuales y se vincula con el problema de construir una economía solidaria y comunal más amplia.

Communes and Workers’ Control in Venezuela no presenta la experiencia venezolana como un modelo de autogestión acabado o exento de contradicciones. Considera la lucha entre el control obrero y la gestión burocrática, la organización horizontal y la jerarquía estatal, el poder constituyente y el poder constituido como un elemento integral del proceso de transformación. Sostiene que las prácticas de democracia directa desarrolladas en las asambleas de trabajadores, los consejos de trabajadores y las comunas no son simplemente nuevas formas de administración, sino procesos que transforman tanto a quienes participan en ellos como sus relaciones sociales. En este sentido, el libro constituye una importante contribución al debate sobre la relación entre el control democrático colectivo de la producción y formas más amplias de autogestión social, sin reducir la autogestión obrera a una forma de propiedad.

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