Peter Ranis, Cooperatives Confront Capitalism: Challenging the Neoliberal Economy, Londres: Zed Books, 2016, 171 pp. ISBN: 978-1-78360-650-4 (tapa dura); 978-1-78360-649-8 (tapa blanda); 978-1-78360-651-1 (libro electrónico en PDF).
En Cooperatives Confront Capitalism, Peter Ranis aborda las cooperativas de trabajadores como instrumentos concretos de democracia económica, autonomía obrera y control obrero frente a la estructura jerárquica de la empresa capitalista neoliberal. El libro no solo analiza si las cooperativas constituyen un modelo empresarial alternativo, sino también si pueden formar parte de un proyecto social y político más amplio capaz de ampliar el control de los trabajadores sobre la producción y la gestión y de desafiar las relaciones capitalistas de propiedad.
Ranis comienza rastreando las raíces intelectuales de las cooperativas de trabajadores a través de figuras como Marx, Robert Owen, William Thompson, John Francis Bray, Bernstein, Luxemburg, Lenin y Gramsci. En esta discusión se centra especialmente en la exclusión de los trabajadores de las empresas capitalistas del control sobre qué se produce, cómo se produce y a qué fines sirve la producción. Las cooperativas de trabajadores, por el contrario, constituyen un contraejemplo práctico frente al supuesto de que los capitalistas o una clase gerencial separada sean los organizadores necesarios de la producción.
En el centro empírico del libro se encuentran las empresas recuperadas por sus trabajadores en Argentina y su transformación en cooperativas. A través de experiencias como Zanón/FaSinPat, el Hotel Bauen y otras, Ranis examina las ocupaciones de fábricas y empresas, la reanudación de la producción por parte de los trabajadores, la gestión basada en asambleas, las políticas salariales igualitarias, las demandas de expropiación y las luchas jurídicas. Ranis subraya especialmente que estas empresas han logrado mantenerse no solo gracias a su organización interna, sino también a las relaciones que han establecido con otras cooperativas, movimientos sociales, comunidades locales y redes de apoyo político.
En este marco, el libro reconoce explícitamente que las cooperativas de trabajadores no son islas completamente independientes del mercado capitalista. Mientras las empresas recuperadas continúan produciendo y compitiendo en el mercado, se enfrentan a dificultades de acceso a la financiación, problemas de propiedad, acreedores e incertidumbres jurídicas. Para Ranis, por tanto, la continuidad de la autogestión obrera depende no solo de la democracia interna en la empresa, sino también de la solidaridad entre cooperativas, los movimientos sociales y las políticas públicas que las apoyan. En este sentido, la experiencia argentina se presenta menos como un modelo que haya eliminado por completo el orden empresarial neoliberal que como una alternativa concreta desarrollada en su interior frente a la organización jerárquica capitalista del trabajo.
Una de las discusiones más originales del libro se refiere a la relación entre la intervención estatal y la autogestión obrera. Ranis critica la retirada del Estado de su responsabilidad de proteger el empleo y proporcionar seguridad económica bajo el neoliberalismo y sostiene que son necesarias políticas públicas activas para el desarrollo de las cooperativas de trabajadores. En particular, propone que la facultad de eminent domain existente en Estados Unidos pueda utilizarse para adquirir, mediante compensación y por razones de interés público, empresas que cierran o se trasladan y transferirlas a sus trabajadores. De este modo, establece una conexión entre las experiencias argentinas de ocupación y expropiación de empresas y los mecanismos jurídicos existentes en Estados Unidos.
Ranis también relaciona la concepción horizontal y participativa de la democracia de los movimientos Occupy con el ámbito de la producción. A su juicio, Occupy generó un potente desafío democrático, pero no logró arraigarse suficientemente en los procesos productivos y en los lugares de trabajo. Las cooperativas de trabajadores son estructuras capaces de hacer más duradera esta autonomía democrática dentro de la organización cotidiana de la producción. Por ello, la cooperativa no significa únicamente la transferencia de la propiedad a los trabajadores, sino también la democratización de los procesos de toma de decisiones y la ampliación del control de los trabajadores sobre sus propias vidas.
La sección dedicada a Cuba plantea, por su parte, la idea de que la propiedad estatal y el control obrero no son lo mismo. Ranis interpreta las reformas cooperativas desarrolladas a partir de 2011 como una apertura potencial desde la gestión estatal centralizada hacia una mayor democracia económica y autogestión obrera, y destaca características como las asambleas de trabajadores, el principio de «un miembro, un voto» y la elección de los administradores entre los propios miembros. Al mismo tiempo, sostiene que la propiedad estatal no equivale por sí misma a la propiedad o al control de los trabajadores y que una verdadera autonomía cooperativa depende de la limitación del centralismo burocrático.
En este sentido, Cooperatives Confront Capitalism es un estudio importante que lleva las cooperativas de trabajadores más allá del debate estrictamente cooperativista y las analiza en relación con el control obrero, la autogestión, la expropiación, la democracia económica y la lucha social contra el capitalismo neoliberal. En el planteamiento central de Ranis, la fuerza de las cooperativas no reside únicamente en que los trabajadores se conviertan en copropietarios de la empresa, sino en demostrar que, frente a la gestión jerárquica de la empresa capitalista, es posible otra forma de organizar la producción basada en la toma colectiva de decisiones y la autonomía obrera.