Trebor Scholz y Nathan Schneider (eds.), Ours to Hack and to Own: The Rise of Platform Cooperativism, A New Vision for the Future of Work and a Fairer Internet, Nueva York/Londres: OR Books, 2016, 252 pp. ISBN: 978-1-68219-062-3.
Editado por Trebor Scholz y Nathan Schneider, Ours to Hack and to Own es una de las compilaciones pioneras en presentar el cooperativismo de plataforma como una alternativa basada en la propiedad compartida y la gobernanza democrática en la economía digital. El libro aborda problemas asociados a la economía de plataformas, a menudo denominada «economía colaborativa», como la explotación laboral, la vigilancia y la concentración del poder económico, poniendo en relación la larga tradición del cooperativismo con las posibilidades que ofrecen las tecnologías digitales. Su punto de partida es la pregunta de quién posee y gobierna las plataformas y los protocolos que constituyen la infraestructura fundamental de Internet.
En el centro del libro se encuentran la propiedad compartida y la gobernanza democrática. Según Scholz y Schneider, el cooperativismo de plataforma no requiere simplemente que las plataformas corporativas existentes funcionen de una manera más ética o equitativa, sino que se transformen las relaciones de propiedad y de toma de decisiones sobre los centros de poder de Internet. Por ello, no reducen el cooperativismo de plataforma al desarrollo de unas pocas aplicaciones alternativas; por el contrario, sostienen que es necesario crear un ecosistema más amplio que abarque las finanzas, el derecho, las políticas públicas y la cultura para posibilitar el desarrollo de empresas digitales democráticas.
La compilación sitúa esta discusión dentro de un amplio marco que avanza desde una crítica del capitalismo de plataformas hacia formas alternativas de organización digital. Junto con las relaciones laborales, la desigualdad, la vigilancia y los comunes digitales en la economía de plataformas, aborda cuestiones como el diseño de plataformas cooperativas, los sindicatos, la privacidad, la financiación, el cooperativismo abierto, los comunes de datos y las políticas públicas para la soberanía digital. El libro también vincula la discusión teórica con iniciativas concretas al presentar experiencias tempranas de cooperativismo de plataforma como Stocksy United, Fairmondo, Coopify, FairCoop y Loconomics.
La contribución de Scholz al libro define el cooperativismo de plataforma como un modelo que articula la experiencia histórica de la autogestión obrera, el movimiento cooperativo, la producción entre pares basada en los comunes y la economía digital. Las plataformas no tienen necesariamente que ser propiedad de empresas como Uber; pueden ser propiedad de cooperativas, comunidades, ciudades o estructuras sindicales y estar gobernadas por ellas. De este modo, los trabajadores pueden dejar de ser simplemente personas que trabajan a través de plataformas para convertirse en propietarios colectivos y gestores de las infraestructuras digitales que utilizan.
Esta perspectiva extiende el control democrático a la propia tecnología. Se sostiene que las cooperativas de plataforma deberían hacer transparente dónde se almacenan los datos sobre trabajadores y usuarios y cómo se utilizan; el trabajo en la plataforma debería determinarse conjuntamente, y las personas que utilizarán la plataforma deberían participar en el proceso de diseño de la tecnología desde el principio. En este sentido, el cooperativismo de plataforma no solo busca cambiar la forma jurídica de propiedad de una empresa, sino también establecer un control democrático sobre los datos, los sistemas algorítmicos y la organización del entorno digital de trabajo.
En este sentido, Ours to Hack and to Own constituye un recurso importante que extiende el debate sobre el control obrero y la autogestión a las cuestiones de propiedad, tecnología y gobernanza en la economía digital. En lugar de abordar los problemas generados por el capitalismo de plataformas únicamente mediante la regulación o la mejora de las condiciones laborales, el libro plantea la cuestión de quién debería poseer las infraestructuras digitales y quién debería gobernarlas. Al concebir el cooperativismo de plataforma como parte de un ecosistema más amplio apoyado por sindicatos, comunidades, políticas públicas y redes de solidaridad, y no como un conjunto de empresas aisladas, el volumen constituye un recurso fundamental para debatir las posibilidades del control democrático y la autogestión sobre el trabajo digital.