Donald Reid, Opening the Gates: The Lip Affair, 1968–1981, Londres: Verso, 2018, 512 pp. ISBN: 978-1-78663-540-2.
El libro de Donald Reid, Opening the Gates: The Lip Affair, 1968–1981, ofrece una historia exhaustiva de la experiencia de la fábrica de relojes LIP, una de las luchas obreras más importantes de la Francia posterior a 1968. En 1973, ante la amenaza de despidos masivos y de liquidación de la fábrica, los trabajadores de LIP ocuparon su lugar de trabajo, reanudaron la producción, vendieron relojes y utilizaron los ingresos obtenidos para pagarse sus propios salarios. Reid aborda este proceso no simplemente como una huelga o una ocupación de fábrica, sino como una lucha social más amplia en la que los trabajadores adquirieron un mayor control sobre la producción, la toma de decisiones y las relaciones de autoridad en el lugar de trabajo.
El libro no limita la experiencia de LIP a la célebre ocupación de 1973. Partiendo de la radicalización de los trabajadores de la fábrica en 1968, sigue la lucha de 1973, la reapertura de la fábrica en 1974, la segunda quiebra y ocupación en 1976, la reorganización de la producción y las ventas a partir de 1977 y el proceso que finalmente condujo a la formación de una cooperativa, siguiendo la experiencia hasta 1981. Por ello, en el relato de Reid, LIP aparece no como un único momento de resistencia, sino como una experiencia de larga duración en la que el control obrero, la democracia en el lugar de trabajo y la idea de autogestión fueron puestos a prueba bajo diferentes formas.
Uno de los aspectos más destacados de la experiencia son las formas de organización democrática basadas en asambleas generales, comisiones y la participación directa de los trabajadores de base. Las decisiones importantes se debatían en las asambleas generales, mientras que los trabajadores llevaban a cabo numerosas actividades —desde la producción y las ventas hasta la seguridad y la comunicación— a través de las comisiones que ellos mismos habían creado. El boletín Lip Unité, elaborado durante la lucha, tampoco funcionaba únicamente como un instrumento de propaganda hacia el exterior, sino como una herramienta para fortalecer la producción colectiva de conocimiento y la participación, al compartir los debates de las asambleas generales y las actividades de las comisiones.
Reid tampoco presenta LIP como una comunidad obrera homogénea y exenta de conflictos. En particular, dedica una atención considerable a la transformación experimentada por las trabajadoras durante la lucha y a las desigualdades de género existentes dentro del propio colectivo obrero. Aunque la lucha permitió que algunas mujeres tomaran la palabra en asambleas generales y reuniones multitudinarias de una manera que nunca antes habían hecho, el predominio masculino en la dirección sindical y las desigualdades en el acceso a la palabra no desaparecieron por completo. La experiencia de LIP muestra así que la democracia en el lugar de trabajo implicaba cuestionar no solo la relación patrón–trabajador, sino también las relaciones de poder entre los propios trabajadores.
Otro aspecto importante del libro es que hace visibles los límites de la autogestión. En 1973, Charles Piaget y otros trabajadores destacados se mostraban abiertamente escépticos respecto a la viabilidad de una cooperativa obrera aislada dentro de una economía capitalista; en aquella etapa, consideraban la reanudación de la producción más como un medio para sostener la lucha que como un intento de establecer una empresa autogestionada permanente. Sin embargo, los acontecimientos posteriores a 1976 acabaron conduciendo a los trabajadores hacia la formación de una cooperativa. Reid analiza también las contradicciones que surgieron en esta etapa entre la gestión democrática y la reaparición de funciones directivas, la responsabilidad colectiva y la autoexplotación, y las exigencias del mercado y los objetivos de la autogestión.
Desde esta perspectiva, Opening the Gates es un importante estudio que examina, a través de un caso histórico, tanto el potencial transformador del control obrero y la autogestión como los límites que encuentran dentro de las estructuras del mercado capitalista y del Estado. La experiencia de LIP muestra cómo una ocupación pudo evolucionar hacia la continuidad de la producción bajo control obrero, el desarrollo de mecanismos democráticos de toma de decisiones y, posteriormente, la formación de una cooperativa, al tiempo que pone de manifiesto por qué la autogestión a escala de una sola empresa no constituye una solución permanente ni exenta de contradicciones. En este sentido, el libro es una fuente fundamental para la historia del control obrero y la democracia en el lugar de trabajo en Europa.